martes, 7 de noviembre de 2017


Desde que aparecieron los primeros seres humanos en el planeta,se inició una creciente y sostenida transformación de los espacios habitados, debido a la demanda de los recursos que las sociedades han requerido para satisfacer sus necesidades de alimentación, vestido y vivienda. 

El sedentarismo condujo a la tala de bosques que proporcionaba maderas para la construcción de viviendas, al tiempo que los terrenos deforestados se incorporaron para la realización de labores agrícolas y ganaderas. Con el sedentarismo vino la aparición de las ciudades, el aumento de la población y por consiguiente una mayor demanda de recursos y de ampliación del espacio habitable.

En el siglo XVIII, con la Revolución Industrial, aumentó la demanda de recursos naturales como carbón, hierro, madera, agua y un sinfín de materias primas requeridas para la elaboración de numerosos bienes. Estas primeras transformaciones tecnológicas fueron el punto de partida de enormes cambios en espacio de las naciones industrializadas y de las que se convirtieron en proveedoras de materias primas.



Al comenzar el siglo XXI fueron muchos los organismos internacionales que han prendido las alarmas sobre las catástrofes ambientales que afectan a la población mundial, todas ellas causadas por el agotamiento de los recursos naturales no renovables, la contaminación ambiental, el calentamiento global y la extinción de numerosas especies de fauna y flora. Si bien es cierto que en la actualidad son invaluables los desarrollos de la ciencia y la tecnología que posibilitan una mejora calidad de vida en las naciones desarrolladas, en forma paralela se presenta una creciente pobreza en el tercer mundo, donde a su vez, es mayor el crecimiento poblacional.

Este aumento de la población genera un mayor deterioro ambiental por las siguientes razones:

  • Existe mayor consumo de recursos y mayor producción de recursos.
  • El mayor consumismo es responsable de una mayor producción de residuos por persona. Por ejemplo, Estados Unidos el 45% de la población mundial, produce más del 20% de las emisiones contaminantes del mundo; de igual manera el 20% de la población industrializada consume el 80% de la energía y de las materias primas que se producen en el mundo. 


Como alternativa al problema ambiental surge el desarrollo sostenible, definido como el desarrollo que asegura las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para enfrentarse a sus propias necesidades.

El desarrollo sostenible busca el bienestar de las condiciones de vida de la población del mundo a partir de una explotación racional de los recursos del planeta que mejore las condiciones del medio ambiente.








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